
La retroalimentación es parte del liderazgo.
Hay ocasiones en que algo necesita ser abordado. Se incumplió un plazo. Una conversación podría haber sido mejor. Un error afectó al equipo. No se cumplió con un estándar.
Es importante abordar esas situaciones en el momento. Pero la forma en que un líder inicia la conversación puede cambiarlo todo.
Cuando la retroalimentación comienza con críticas, incluso si son bienintencionadas, la gente suele dejar de escuchar como esperamos. Quizás oigan las palabras, pero en su interior empiezan a protegerse, suelen ponerse a la defensiva y eso cierra toda posibilidad de escucha.
Piensan en cómo explicar lo sucedido. Se preguntan si su líder está decepcionado. Pueden sentirse avergonzados, o desanimados. Cuando alguien se siente así, la conversación deja de centrarse en el crecimiento personal y se convierte en una cuestión de autoprotección.
Por qué importan las primeras palabras
La mayoría de los líderes no intentan menospreciar a los demás. Suelen ser claros, honestos y serviciales. Sin embargo, la retroalimentación directa puede tener un impacto diferente según cómo se formule.
Comenzar con críticas puede hacer que la otra persona sienta que solo se ve su error. Empezar con elogios le recuerda que su esfuerzo, valor y potencial siguen siendo reconocidos.
Esa diferencia importa. Las personas son más receptivas a las críticas constructivas cuando se sienten respetadas primero.
El principio de Dale Carnegie que lo sustenta
Uno de los principios de liderazgo de Dale Carnegie es:
“Empieza con elogios y un aprecio sincero.”
Esto no significa eludir la responsabilidad. No significa suavizar tanto la verdad que el mensaje se pierda. Simplemente significa empezar con algo cierto y sincero antes de pasar a lo que necesita mejorar.
Eso podría ser su esfuerzo. Eso podría ser su progreso o su actitud. Podría ser una fortaleza que la persona ha demostrado anteriormente.
Cuando el aprecio es sincero, disminuye la actitud defensiva y crea una mejor base para la conversación.
Cómo puede sonar esto
En lugar de empezar con: “No has dado en el clavo en esto”.
Un líder podría decir: “Aprecio el esfuerzo que has dedicado a esto. Hablemos sobre un aspecto que podríamos mejorar la próxima vez”.
En lugar de decir: “Esto no se manejó bien”.
Un líder podría decir: «Sé que les importa hacer un buen trabajo, así que quiero repasar lo que sucedió y cómo podemos mejorarlo».
El problema se sigue abordando. Pero la persona no siente que ese problema la defina .
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Por qué esto importa en el trabajo
La retroalimentación debería ayudar a las personas a avanzar. Pero cuando se sienten criticadas antes de sentirse comprendidas, pueden retraerse. Pueden dejar de hacer preguntas. Pueden evitar compartir sus errores a tiempo. Pueden tomar menos riesgos por miedo a ser juzgadas.
Con el tiempo, eso afecta la confianza. Afecta la comunicación. Afecta el rendimiento.
Por otro lado, cuando los líderes comienzan con un aprecio sincero, es más probable que las personas escuchen, reflexionen y se apropien del proceso. Siguen recibiendo comentarios, pero los perciben de una manera más constructiva.
El equilibrio que necesitan los líderes
Este principio no se trata de ser excesivamente amable, sino de ser eficaz. La retroalimentación clara es importante. La rendición de cuentas es importante. Los estándares son importantes.
Pero la gente suele responder mejor cuando sabe que su líder aún cree en ellos. Los líderes fuertes pueden ser honestos sin ser duros. Pueden desafiar a alguien sin hacerlo sentir inferior. Pueden abordar un problema sin dejar de proteger la relación.
Ese equilibrio es lo que convierte la retroalimentación en crecimiento.
Una pregunta para los líderes
Antes de dar tu opinión, puede ser útil hacer una pausa y preguntarse: ¿Estoy comenzando esta conversación de una manera que ayude a esta persona a recibir el mensaje? Esa simple pregunta puede cambiar el tono de toda la conversación.
La conclusión real
La gente recuerda cómo les hizo sentir la retroalimentación. Recuerdan si se sintieron apoyados o avergonzados. Recuerdan si su líder vio su potencial o solo sus errores.
Cuando los líderes comienzan con elogios y un aprecio sincero, crean una base más sólida para la confianza, la responsabilidad y el crecimiento. Y ahí es donde empiezan las mejores conversaciones sobre liderazgo.
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